Como todos, a veces siento que la vida es demasiado para mi, a veces siento que las responsabilidades pesan, que las deudas abruman, que los juicios lastiman.
Como todos, tengo días en los que no quiero salir de la cama, en los que quiero que la noche dure doce horas mas, en los que no quiero que amanezca.
Como muchos, a veces quisiera poder tener con quien desahogarme, a quien recurrir por ayuda, ante quien llorar para recibir consuelo.
Pero la vida me ha dado otro rol; yo debo ser el fuerte, debo proveer, administrar, solucionar y dirigir, el llanto debe ocultarse, la tristeza debe ir tras la sonrisa y el temor tras la aparente calma o despreocupación.
Quizá eso explica mi presión alta, mis hemorroides, mi depresión, mi pesimismo... es que algunas raíces rompen el concreto para mostrarse a la luz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario