Me perdono por equivocarme una y otra vez,
me perdono por elegir siempre el camino fácil,
me perdono por engañar y por engañarme,
me perdono por mentir tan bien que me creí las mentiras,
me perdono por los dolores que causé y por los que aún causo,
dejo ir las ilusiones perdidas, pero prometo luchar por las que aún tengo.
Me perdono por los fracasos, tantos fracasos, por los proyectos abandonados y por los sueños por los cuales no luché lo suficiente.
Me perdono por creer a los que me dicen que no es posible, me perdono por rendirme siempre y por dejar de buscar mis propios horizontes.
Me perdono por mis fallas como hijo y mis errores como padre; debo aceptar que soy aprendiz en todo y que no encontré un manual que me guiara, no es excusa, sólo que el método de aprendizaje implica cometer errores dolorosos.
Me perdono por ser humano, mortal, falible y por terminar cometiendo los errores que mi soberbia aseguraba que jamás cometería.
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