miércoles, 16 de enero de 2019

Manifiesto Guía

He depurado un pequeño grupo de reglas para evitar sufrimiento innecesario, no espero que nadie las siga, sólo quiero ponerlas aquí, lo demás es cosa suya.

1. Nunca muestres ni compartas tus celos o tus temores.

2. Desenamórate, así dolerá menos cuando te decepcionen.

3. A nadie le importa como estás, como te sientes o que necesitas, lidia con tus problemas tú solo o paga un psicólogo.

4. Has pagado un precio muy alto por estar aquí, ¿es justo que pagues mas?

viernes, 7 de diciembre de 2018

Al final

Al final uno termina entendiendo que su tristeza fastidia, que nadie quiere oír de tu depresión, que es un tema perfecto para ser evitado y que no interesa a nadie. Buscas sitios para llorar a solas, escondes tus emociones bajo el tapete y descubres que no puedes compartirlos con nadie, si acaso en un blog que nadie lee y donde desbordas lo que sientes en palabras que representan fielmente tu incapacidad como escritor y tu limitado léxico.

Al final, la tristeza que te envuelve, representada en la soledad que te agobia termina siendo cierta y te das cuenta de que tu única compañía es tu mente enferma, tu corazón roto, la culpa que te carcome, el miedo que te atenaza y las lagrimas que luchas por ocultar. Haciendo balance, no estás tan solo.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

ÍTACA de Konstantino Kavafis (Alejandría, Egipto, 1863 – 1933)

Esta poesía me la envió alguien que me quiso mucho, como en todas esas historias, siempre esas personas terminaron lastimadas, dolidas y lejos de mi. Pero en esta ocasión me enviaron un poema y quiero compartirlo con los fantasmas silenciosos e invisibles que sueño que me leen. 

"Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo. 
Que muchas sean las mañanas de verano 
en que llegues -¡con qué placer y alegría!- 
a puertos nunca vistos antes. 
Detente en los emporios de Fenicia 
y hazte con hermosas mercancías, 
nácar y coral, ámbar y ébano 
y toda suerte de perfumes sensuales, 
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. 
Ve a muchas ciudades egipcias 
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente. 
Llegar allí es tu destino. 
Mas no apresures nunca el viaje. 
Mejor que dure muchos años 
y atracar, viejo ya, en la isla, 
enriquecido de cuanto ganaste en el camino 
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje. 
Sin ella no habrías emprendido el camino. 
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado. 
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, 
entenderás ya qué significan las Itacas."

martes, 20 de noviembre de 2018

Ultimas palabras

Quisiera ser merecedor de unas palabras al final, unas que no buscarán la grandeza, se que es mucho pedir, pero prefiero las de Sócrates. Simples, sencillas, prácticas y precisas.

—Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Así que págaselo y no lo descuides.

Límite de Edad

Soy un joven de avanzada edad, tengo 45 años, pronto cumpliré 46 y cada vez mas leo sobre gente que se suicidó a esa edad.

Tengo un buen trabajo, algunas personas me quieren, unas cuantas me admiran (pobres ilusos!) y cada vez mas crece el número de los que me detestan, creo que pronto deberé carnetizar a estos últimos.

Los años (pocos según muchos) cada vez me pesan mas, he sentido el límite de la cordura al alcance de la mano y he decidido no cruzarlo, pero no niego que es una pendiente que me arrastra poco a poco y que al fondo de su abismo una muerte coqueta me invita a besarla.

No sé cuanto viviré, a veces, cuando Nimue se molesta conmigo (algo cada vez mas frecuente...) siento que los motivos para ver nuevos amaneceres son cada vez menos, que lo fácil sería acortar los calendarios y olvidar las promesas de fechas por cumplir.

La edad me hace desear los años sin depresión o en los que la ignorancia me hacían menos terrible su presencia. Me hace desear los amores tiernos de la adolescencia, que aún siendo igual de sufridos eran menos dolorosos, hoy quiero recordar el verso de José Asunción Silva como posible mensaje a Nimue.



Suspiro
Si en tus recuerdos ves algún día
Entre la niebla de lo pasado
Surgir la triste memoria mía
Medio borrada ya por los años,
Piensa que fuiste siempre mi anhelo
Y si el recuerdo de amor tan santo
Mueve tu pecho, nubla tu cielo,
Llena de lágrimas tus ojos garzos;
¡Ah, no me busques aquí en la tierra
Donde he vivido, donde he luchado,
Sino en el reino de los sepulcros
Donde se encuentran paz y descanso!

Alfonsina y el mar

A veces el mar me llama, supongo que es la misma llamada que recibió Alfonsina Storni, yo a veces también siento el deseo de llevar mi soledad, mi pesar, al agua y a la sal para dejar allá adentro todo.

Mi ex esposa nunca entendió ese impulso de meterme en el agua del mar a media noche cada 31 de diciembre, la verdad era que a veces soñaba con que no volvía a tierra.

Que en paz descanse Alfonsina Storni, como entiendo cuanto pesa el pesar y cuan honda puede ser la depresión. Les dejo la hermosa canción de Mercedes Sosa, Alfonsina y el Mar.


domingo, 18 de noviembre de 2018

«Si puedo evitar que un corazón se rompa»: Emily Dickinson; poema y análisis.



Si puedo evitar que un corazón se rompa (If I Can Stop One Heart from Breaking) es un poema de amor de la escritora inglesa Emily Dickinson (1830-1886), publicado de manera póstuma en la antología de 1890: Poemas (Poems).

Si puedo evitar que un corazón se rompa, uno de los poemas de Emily Dickinson más breves y eficaces, conjetura que para hacer el bien no es necesario abordar grandes empresas, sino más bien tocar y mejorar las pequeñas cosas cotidianas que nos rodean. Después de todo, una vida se justifica por la suma de esos actos diminutos, casi imperceptibles; acaso los únicos que pueden cambiar al mundo.


Si puedo evitar que un corazón se rompa.
If I Can Stop One Heart from Breaking, Emily Dickinson (1830-1886)

Si puedo evitar que un corazón se rompa,
entonces no viviré en vano;
Si puedo aliviar el pesar de un hermano,
consolar el dolor del vencido
ayudar al petirrojo a encontrar su nido,
entonces no viviré en vano.