Tengo un buen trabajo, algunas personas me quieren, unas cuantas me admiran (pobres ilusos!) y cada vez mas crece el número de los que me detestan, creo que pronto deberé carnetizar a estos últimos.
Los años (pocos según muchos) cada vez me pesan mas, he sentido el límite de la cordura al alcance de la mano y he decidido no cruzarlo, pero no niego que es una pendiente que me arrastra poco a poco y que al fondo de su abismo una muerte coqueta me invita a besarla.
No sé cuanto viviré, a veces, cuando Nimue se molesta conmigo (algo cada vez mas frecuente...) siento que los motivos para ver nuevos amaneceres son cada vez menos, que lo fácil sería acortar los calendarios y olvidar las promesas de fechas por cumplir.
La edad me hace desear los años sin depresión o en los que la ignorancia me hacían menos terrible su presencia. Me hace desear los amores tiernos de la adolescencia, que aún siendo igual de sufridos eran menos dolorosos, hoy quiero recordar el verso de José Asunción Silva como posible mensaje a Nimue.
Suspiro
Si en tus recuerdos ves algún día
Entre la niebla de lo pasado
Surgir la triste memoria mía
Medio borrada ya por los años,
Piensa que fuiste siempre mi anhelo
Y si el recuerdo de amor tan santo
Mueve tu pecho, nubla tu cielo,
Llena de lágrimas tus ojos garzos;
¡Ah, no me busques aquí en la tierra
Donde he vivido, donde he luchado,
Sino en el reino de los sepulcros
Donde se encuentran paz y descanso!
Surgir la triste memoria mía
Medio borrada ya por los años,
Piensa que fuiste siempre mi anhelo
Y si el recuerdo de amor tan santo
Mueve tu pecho, nubla tu cielo,
Llena de lágrimas tus ojos garzos;
¡Ah, no me busques aquí en la tierra
Donde he vivido, donde he luchado,
Sino en el reino de los sepulcros
Donde se encuentran paz y descanso!
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