martes, 11 de febrero de 2020

MI RIQUEZA

Hoy vuelvo a hacer balance de todo lo que tengo y veo que es mucho, la mayoría positivo y otras cosas no tanto, pero tengo una gran colección para compartir:

Tengo canas, arrugas, cansancio, osteoporosis, presión alta, anhelos, sueños, preocupaciones, stress, caspa en las cejas, muchas veces ganas de llorar y una capa que oculta todo lo anterior.
Tengo una sonrisa falsa y una cara de bravo de verdad, tengo ganas de vivir y de morirme, a veces al mismo tiempo, tengo amigos que veo poco y conocidos que veo a diario.

Tengo un deseo sexual gigante y pocas posibilidades de satisfacerlo, una mente morbosa y enferma y una sociedad mojigata en la cual esconderla.

Tengo 2 piernas, brazos, manos, ojos, oídos e hijas maravillosas, tengo deudas hasta las pestañas y una colección de lagrimas guardadas y a punto de derramarse, tengo un vacío por un padre muerto y otro por una madre a la que casi no veo que acompañan a unos hermanos con los que no hablo.

Tengo toneladas de cansancio, algunas tristezas (pero creo que ya se me acabó la depresión, la gasté hace un tiempo), tengo decepciones frecuentes que se cotizan al alza en mi bolsa de desvaloraciones, tengo deudas morales y una conciencia que se compró un martillo.

No entiendo como teniendo tanto a veces me siento perdedor.


lunes, 3 de febrero de 2020

No te puedes quejar...

Como todos, a veces siento que la vida es demasiado para mi, a veces siento que las responsabilidades pesan, que las deudas abruman, que los juicios lastiman.

Como todos, tengo días en los que no quiero salir de la cama, en los que quiero que la noche dure doce horas mas, en los que no quiero que amanezca.

Como muchos, a veces quisiera poder tener con quien desahogarme, a quien recurrir por ayuda, ante quien llorar para recibir consuelo.

Pero la vida me ha dado otro rol; yo debo ser el fuerte, debo proveer, administrar, solucionar y dirigir, el llanto debe ocultarse, la tristeza debe ir tras la sonrisa y el temor tras la aparente calma o despreocupación.

Quizá eso explica mi presión alta, mis hemorroides, mi depresión, mi pesimismo... es que algunas raíces rompen el concreto para mostrarse a la luz.

lunes, 23 de diciembre de 2019

En Resumen...

Mi vida fue un cúmulo de decisiones en las cuales siempre elegí la opción equivocada...


viernes, 26 de julio de 2019

Hay días...

Hay días en que lo único que quieres es que Dios mire para donde estás, crees que eso sería suficiente para arreglarlo todo. Hay días en que suplicas por una mirada suya para que vuelva la esperanza.

Hay otros días en que sólo quieres estar dormido y que nunca amanezca.

jueves, 27 de junio de 2019

Organizando la vida

A veces quiero organizar mi vida, riego las piezas de este rompecabezas de 1000 fichas;
quinientas son de una imagen y quinientas son de otra.

Ahora entiendo la dificultad...

viernes, 31 de mayo de 2019

Balance

Hay días como hoy en que hago un balance diferente:

Nací en cuna de oro
Crecí con los juguetes que soñaba
Estudié en una buena universidad
Tuve unas novias hermosas
Me casé con la reina del baile de graduación
Tengo dos hijas hermosas y sanas
Me divorcié pero mi vida ha mejorado desde entonces
Tengo un muy buen trabajo
Gozo de un pequeño grupo de buenos amigos
Disfruto de una salud de hierro
Amo a mis hijas y ellas a mi
Duermo desnudo al lado de una mujer increiblemente sexy e inteligente que me ama

...creo que debo replantear el nombre del blog.

sábado, 11 de mayo de 2019

Issac Bickerstaffe

No, no me refiero al alter ego de Jonathan Swift, hablo del accidentado pintor convertido en fabricante de marcos y compañero del magistral retratista y detective Edgar Sonneborg del magnifico libro de Ellen Raskin.

De este Isaac Bickerstafe aprendí una de las lecciones mas valiosas de la vida, "no me importa nadie, si ha nadie le importo yo".

Esta semana debí recordarla por descuidar mi mandamiento #3:

3. A nadie le importa como estás, como te sientes o que necesitas, lidia con tus problemas tú solo o paga un psicólogo.

lo cual nos lleva a mi tema de hoy, debo aprender a esconder mis emociones, a no trasmitirlas en mi cara para que esta no moleste a nadie.